ANTIGUA CASA DE FUNDADORES DE MERIDA

Ubicada en la calle 61 con 62, fue de las primeras moradas que surgieron en Mérida. Su interior todavía conserva vestigios que muestran cómo era la vida en las primeras décadas de Mérida, como los maderos empotrados en las paredes de lo que fue la caballeriza y servían para atar a los equinos luego de separarlos de las carretas.
Una de sus propietarias fue Aurora Casares de Guerra, ascendiente de la Licda. Amira Hernández Guerra de Cervera, ex presidenta y ex magistrada del Tribunal Superior de Justicia.
En 1915 fue reformada y perdió su balcón esquinero con ángulo de piedra labrada. La compró la familia Solís Aznar años después.
La construyó el conquistador Alonso López de Herrera, y luego de Juan de Argaiz, y a mediados del siglo XIX ya estaba en manos de la familia Guerra, una de las más importantes de Yucatán.
En su planta alta, que en su época era la parte que servía de vivienda, funcionaron la Unión de Crédito Agrícola, notarías y otras oficinas, así como un albergue para estudiantes. Actualmente la ocupan despachos particulares.
Este antiguo edificio ocupa el lugar donde en tiempos de la fundación de Mérida estuvo un "cerro" o montículo que según se cree, era un monumen- to prehispánico semioculto ya por la maleza y la erosión.
En los primeros años de la colonia, se cuenta que se ofreció conceder un solar a quien ayudara a bajar los desniveles del terreno y emparejar la superficie "había junto adonde está ahora la plaza, entre otros cerros, uno que llamaban el grande los Kues", "Adoratorio que era de ídolos, lleno de arboleda y boscaje, y porque Alonso López le desmontase a su costa, y dejase como querían, y era que se arrancase, le dieron el sitio por suyo con toda la cuadra de cuatro solares, porque siguiesen las calles derechas".
Así, el primer propietario del solar fue Alonso López, hermano politico del adelantado Francisco de Montejo, nombrado procurador de la ciudad de Mérida ante las cortes de España el 14 de juniode 1543.
Sin embargo, López no llegó a desmontar el cerro porque hay datos de que subsistía en 1579, pero ya en 1611 el encomendero Juan de Argáiz habia incluido en su testamento una casona situada en esta esquina, en la cual incluso instituía un "mayorazgo" o sucesión de herencia a los hijos mayores. Así permaneció esta casona en posesión de varias generaciones y no fue sino hasta a mediados del siglo XIX cuando pasó a formar parte de las propiedades de la familia Guerra. A principios del siglo XX se instaló en la planta baja el popular cafe "Louvre" que se hizo famoso por no cerrar "ni de día ni de noche".